lunes, 7 de marzo de 2016

¿Por qué me empeño en llevar una vida sana?

Los que me conocen bien, o me ven a diario ven que hago cosas como empeñarme en hacer ejercicio todas las mañanas, defender la importancia de una dieta sana y llevarla a diario, aconsejar a los demás cuando no están comiendo bien, y un sin fin de cosas, e incluso decirles las repercusiones que tendrá el tipo de hábitos negativos que tienen. Aunque parece que el mundo se está concienciando de que debemos llevar una vida sana, en realidad, la mayoría de las personas no lo hacen.


Debe haber una razón para que yo me empeñe en llevar una vida sana, y la hay, la razón es que tengo una salud pésima, pero no esa salud en la que te hacen un análisis para ver que tal está tu salud, esa la tengo perfecta, ya que llevo una vida sana, sino ese otro tipo de salud que implica lo que viene en tus genes, las enfermedades crónicas, lo que está ahí latente, los defectos genéticos y todas esas cosas, eso no se puede evitar, tienes que aprender a vivir con ello, pero desde muy pequeña, como persona bastante rebelde que soy, me he empeñado en luchar contra ello.

La primera vez que me obligué a hacer ejercicio tendría once o doce años, quería tener una salud como la de los demás, quería ser fuerte como los demás, tener la resistencia de los demás. Mi hermana tenía un libro de educación física donde venían tablas de gimnasia, y me puse a experiementar con el libro, todos los días hacía ejercicios, ¿cuál fue el resultado? aunque no me esforcé tanto, solo hacía algunos ejercicios, me puse enferma, perdí todas mis fuerzas y mi madre me llevó al pediatra y le dijo que estaba haciendo ejercicio y como había reaccionado mi cuerpo. Entonces el pediatra me dijo que no hiciera ejercicio, si me ponía enferma, pues que lo dejara. (Pero es difícil para mí asumir que si haciendo ejercicio me pongo enferma debería dejar de hacer ejercicio porque no me sienta bien, se supone que hacer ejercicio es bueno para todos.)

Cuando tenía dieciséis años es cuando fui consciente plenamente de que tenía que cambiar de vida por completo, en lo referente a la salud. Recuerdo perfectamente que estaba en la piscina, con mi sobrina, ayudándola a algo, inclinada con los brazos metidos en el agua, y estaba tosiendo porque estaba resfriada, ella hizo un comentario sobre que yo siempre estaba resfriada, y eso me hizo pensar, era verdad. Entonces comencé a hacer ciertas cosas, como evitar tomar medicamentos en la medida de lo necesario, para pequeñas dolencias, en aquel entonces empecé a aprender sobre fitoterapia y sobre todas las hierbas de la península ibérica, comencé a usar infusiones, me esforcé en no tomar alimentos que no son buenos  para la salud, e hice bastantes cambios, el resultado fue espectacular, las defensas me subieron muchísimo, comencé a no enfermar y si me resfriaba en dos días me había curado.

Más mayor, sobre los veinticinco años, comencé a hacer cursos, hice varios, donde dí nutrición, cursos de ayuda a domicilio, atención sociosanitaria (varios), fitoterapia y herbodietética, y aprendí muchísimo sobre la nutrición y cómo se debe comer para que tu alimentación sea sana. Fue algo que me fascinó, y sigo fascinada con el tema de la nutrición. En ese momento me di cuenta de que no comía nada mal, porque mi madre nos ha dado una gran educación alimentaria, y nos ha enseñado a hacer nuestras cinco comidas diarias, la importancia de la dieta mediterránea y de comer alimentos variados, bajos en grasas, etc. Pero aun así, mejoré mi alimentación, llevo así casi diez años, y es fantástico, los resultados son muchos, y te das cuenta cuando recaes un poco, por ejemplo en navidad, o en verano, y comes un poco peor. Cuando comes sano, te sientes ligera, llena de bienestar, de energía, puedes llevar a cabo las tareas del día mucho mejor, y os lo recomiendo muchísimo.

El ejercicio, esa es mi batalla constante, cuando la gente me conoce, como tengo una salud de pena (la genética), tengo muchos problemillas que supuestamente son heredados, pues lo primero que piensan es que no hago ejercicio, ¡¡¡ERROR!!!, qué ingenua es la gente, y que fácil sería todo si yo tuviera problemas de salud solo porque supuestamente no hiciera ejercicio. Hago ejercicio prácticamente todos los días, he probado a hacer mil cosas, tablas de ejercicio, aerobic, aerobox, aerodance, andar, running, bailar, etc. Soy constante, no me rindo, sigo manteniendo en mi mente la idea de que el ejercicio me hará estar más sana y mejorará mi vida, me hará más fuerte y mejor. Pero, cómo me ocurría con once o doce años, cada vez que paso un periodo haciendo ejercicio, por ejemplo un periodo de dos semanas, me pongo enferma, pierdo toda mi fuerza, y en vez de ganar forma física, mi cuerpo se vuelve de piedra, y no puedo continuar, por tanto, tengo que empezar de nuevo, despacito, poquito tiempo, e ir subiendo. Sería muy fácil que yo no hiciera ejercicio, pero lo hago. No me preguntéis porque pierdo la fuerza y me pongo enferma cuando hago ejercicio porque ningún médico me ha sabido decir porqué. Pero ahí sigo, e imagino que cuando tenga ochenta años, ahí seguiré, soy cabezota y para esas cosas, para todo lo que tenga que ver con la salud, tengo mucha fuerza de voluntad.

Cada vez que he tenido un problema de salud grave, los medicos se sorprenden mucho cuando les digo que no fumo, no bebo, no me drogo, etc, ya que parece que esa es la norma habitual en nuestra sociedad, e incluso a veces no me creen, pero todo esto forma parte de mi plan de vida y de salud. ¿Os dáis cuenta del daño que os hace el consumo de todas esas sustancias? Los que tenéis salud ¿no valoráis lo que tenéis? pues ya veréis cuando la perdáis, si tenéis salud teneis el mayor tesoro del mundo, deberíais cuidaros, todo lo que podáis. 

Tú y tu salud sois lo primero, y debes luchar por tu salud, o si ya la tienes, debes prevenir la perdida de esa salud llevando una vida sana. Es el mejor consejo que os puedo dar.



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