domingo, 23 de julio de 2017

¿Qué pasa cuando no quieres estar tan delgado, pero llevas una vida tan sana que no lo puedes evitar?

Hoy quería comentaros algo curioso, ya sabéis que me encanta hablaros de temas de nutrición, y la nutrición siempre empieza por las experiencias vividas por uno mismo. Hace poco me pasó algo, en concreto un médico me dijo una frase que me hizo reflexionar y entender qué, en muchas ocasiones, si llevas una vida sana, inevitablemente vas a estar muy delgado, quieras o no quieras.

Esto, en definitiva, no es más que una anécdota personal, pero quizás ayude a algunas personas sanas y delgadas.

Hace ya tiempo que dejé los lácteos porque no me sientan bien, soy un poco alérgica a la proteína de leche y posiblemente intolerante a la lactosa (en breve lo sabremos, porque por fin he conseguido que me hagan las pruebas), esto quiere decir que tomo un 0% de leche, ni siquiera trazas, y mis alternativas son las bebidas de soja y arroz, que son vegetales y no engordan. Además, he tenido que dejar el gluten, los médicos asumen que o soy intolerante al gluten o tengo sensibilidad al gluten no celíaca (también lo sabremos pronto), y al dejar estos dos tipos de alimentos he adelgazado 10 kilos, sin pasar hambre, simplemente sustituyéndolos por otros no lácteos y sin gluten. 

Para mí que soy una persona muy alta (1,74) y muy delgada, el adelgazar 10 kilos es una preocupación, porque me veo ultra delgada y quiero estar como antes, a pesar de que me siento mejor que nunca en mi vida y estoy feliz por ello. Pero por mucho que intente engordar mi cuerpo marca en la báscula con número gigantes y relucientes ¡50 kilos! Hago ejercicios de fuerza para ganar músculo, y consigo que crezcan un poco: ¡50 kilos!, ahí se ha plantado mi organismo, yo pase lo que pase tengo 50 kilos de peso, aunque quiera 60.

Y a todo esto, hace una semana se lo expliqué a una médico de digestivo que por fin me ha visto, ¡viva! y me miró y sus palabras fueron: "es normal, llevas una alimentación muy sana, sin gluten y sin lácteos, por eso estás más delgada, pero se te ve nutrida". Y eso fue como un Zas en toda la boca porque se me olvidaba que para algunos de nosotros, el compromiso con la salud nos hace ser ultra delgados, mirad a la reina Leticia, se hizo vegetariana y todos comenzaron a insultarla por su extrema delgadez, aunque ahora probablemente está más sana que todos los que la insultan. 

Siempre hay que recordar, cuando asumes el compromiso de llevar una vida sana, ya sea por tu cuenta, o por motivos de salud, que tu peso es tu peso, tu cuerpo tiene una forma, una estructura ósea, y una genética. Una persona ancha de huesos, puede no llegar a tener una 36 por mucho que haga ejercicio y coma bien, y una persona delgada, tampoco va a engordar si su esqueleto es estrechito y su cuerpo no acumula grasas jamás. 

A veces muchas personas se olvidan de que el objetivo de comer sano, hacer ejercicio y en definitiva vivir sanamente, es tener una mejor salud, sentirte mejor, tener más energía, estar más feliz, el objetivo nunca debería ser adelgazar ni engordar.  

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